Sep
Reflexiones de una Emprendedora – Mireia Aldeguer
Negocios para chuparse los dedos.
Me gustaría compartir una experiencia con vosotros, que me ayudó mucho a salir de un momento de bloqueo mental que tuve hace ya algunos meses, en esta aventura emprendedora llamada MandarinaBlue que estoy viviendo.
El momento en cuestión fue cuando, tras haber tomado la decisión de que quería emprender, haber asistido a varios cursos de ayuda a emprendedores y de cómo comenzar a emprender, diversas charlas sobre financiación, subvenciones, presupuestos, redes sociales, e-marketing, etc. y unos cuantos networkings, tenía la cabeza llena de información, datos, plazos que cumplir, procedimientos a seguir, acciones por realizar y decisiones que tomar…
En esta etapa de “comienzo a cocinar mi propia receta empresarial”, me agobiaba mucho el tema de los plazos de las subvenciones, pues no quería desaprovechar la gran oportunidad que la administración nos brindaba a los emprendedores. Unas comenzaban en tal y tal fecha, otras acababan en tal y tal fecha, por lo que para no perdérmelas tenía que estar lista y preparada para comenzar antes de tal fecha…
Llevaba yo tal agobio y sobrecarga de información que decidí ir a ver a una amiga, emprendedora también, que conocí en una sesión de Iniciador (evento que os recomiendo enormemente si estáis pensando en emprender o sois emprendedores). Esta persona en cuestión, Encarna, de la asesoría CISE de Alicante, me preguntó “¿qué te pasa?” y yo comencé a contarle que no sabía cómo hacer, que cuándo me daba de alta, que si los plazos de esto y de lo otro, que si estaba apunto de cumplir los 35 y se me acababa el plazo para…etc, etc. A continuación me dijo “Explícame tu proyecto”, y yo comencé a explicarle, de manera muy desorganizada, las ideas que tenía. Con lo que ella me contestó:
“Te veo insegura de tu idea. Déjate de plazos y de subvenciones y céntrate en TU IDEA. Creétela, hazla completamente tuya, defiéndela con todas tus fuerzas y cuando sientas que estás preparada, entonces será el momento de dar de alta la empresa y comenzar a buscar las posibles ayudas que te ofrezcan en ese momento.”
Me quedé de piedra. En ese momento todas las ideas, proyectos, acciones y decisiones se ordenaron en mi cabeza de un golpe. ¡Tenía que cocinar más la idea! Y además no importaba si tardaba un poco más o menos en cocinarla pues si me salía una buena receta, a la gente le iba a gustar. ¿Cómo estaba pensando ya en subvenciones, en ayudas y en futuras sociedades si no había desarrollado bien la base de todo?
Para mi fue un descubrimiento el darme cuenta de esto y se lo agradeceré siempre a Encarna.
Y ahora, pues, aquí estoy. Sigo cocinando mi receta empresarial y cada día que pasa estoy más contenta, pues creo más en ella, la desarrollo, la perfecciono a mi manera y estoy segura de que cuando esté lista, ¡os vais a chupar los dedos!
Un saludo cariñoso,
Mireia Aldeguer






